Un coronel descontento con sus generales

Algunos ascensos a general no son tan transparentes en la Fuerza Armada de El Salvador. Un coronel fue filmado manifestando su inconformidad.

A finales de 2017, cuando ya se especulaba sobre los coroneles que reunían los requisitos para ser ascendidos a generales de brigada, un coronel fue filmado, despotricando contra sus compañeros que ascenderían, porque a pesar de que él se esmeró por ser un buen oficial, su nombre no figuraba como candidato.

 

Dos veces al año, en junio y diciembre, la Fuerza Armada de El Salvador asciende a uno o más coroneles al grado de general de brigada, por destacarse en su carrera profesional, el buen récord en su hoja de servicio y las calificaciones que asignan los miembros del Tribunal de Selección para dicho ascenso. Pero eso era antes. Del 2009 hacia atrás.

Ahora es diferente con algunos casos. Tanto así que al ser publicada la Orden General a medio o a fin de año, en el gremio se dan sorpresas, decepciones y congratulaciones por los allegados que esperan el ascenso… todo esto acontece en relación del círculo social y de poder al cual pertenece la persona promovida.

Sí, así es. Porque no todos los coroneles que ascienden son honorables, intachables, excelentes profesionales, éticos, transparentes, honrados y líderes ejemplares, dignos de admiración y reconocimiento.

Por eso, ahora no es de extrañar que leamos noticias de generales vinculados a negociaciones con el crimen organizado (guerrilla en el pasado y pandillas en el presente), tráfico de armas, defensores de estructuras de grupos de exterminio, vinculados a crímenes de guerra, que sean propietarios de bienes adquiridos de forma ilícita y encubiertos por medio de prestanombres, manipuladores de la justicia militar y civil, conspiradores y abusadores de poder entre otras yerbas.

¿Quiénes son los mejores testigos de lo antes mencionado?

Pues son los compañeros de promoción y subalternos quienes por lo general observan “atributos” de servilismo, mezquindad, soberbia, infidelidad y prepotencia.

Pocos oficiales son los que tal vez ignoran que en los últimos años, el ascenso de ALGUNOS (así, en mayúsculas) coroneles a general de brigada no ha sido por que en realidad se lo merezcan, sino porque no les ha importado reptar por entre los pies de quienes tienen el poder de ascenderlos, pasando sobre los méritos de otros coroneles. O lo que en la jerga militar se le conoce como “bolsonear”.

Entre los oficiales, de tenientes a coroneles, es conocido el caso de un coronel que sacó el pecho por el presidente, cuando la esposa de éste se enteró de que había tenido un amorío de unos cuantos ratos en la cama con una empleada de la casa de gobierno.

“Valientemente”, un coronel encaró a una primera dama para decirle que lo disculpara porque lo de la empleada de la casa presidencial con el presidente era un malentendido que había ocurrido por su culpa. El coronel le dijo que era error de él que ella pensara que existía aquella relación entre el señor presidente y la empleada.

A los pocos días, el coronel fue trasladado del Batallón Presidencial por influencias de la primera dama. Lo enviaron a comandar una unidad militar.

Y se llegó diciembre. Ese año se sabía que habría ascensos a generales.

Allá en un cuartel del oriente salvadoreño estaba uno de esos coroneles que había sido bien evaluado y que era candidato a ascender a general de brigada. Candidato por méritos profesionales.

Una noche de finales de aquel diciembre, alguien le llegó a contar a ese coronel que él sería uno de los ascendidos a general. Consciente de sus dotes militares y de su profesionalismo, aquel no dudó de la veracidad de aquella noticia.

De inmediato tomó el teléfono para darle la buena nueva a su mujer e hijos. Mejor regalo de fin de año no podía haberles llegado.

De pronto, en aquel cuartel se improvisó una cena para festejar al futuro general. Hubo quienes le preguntaron si ya tenía las insignias de su nuevo grado que colocaría en el cuello y al frente de la gorra militar. ¡No las tenía!

Una de aquellas personas que no se les va chancha con mazorca, es decir, que sabe que le puede sacar provecho a un favor que haga, se acordó que tenía alguien que podría confeccionarle unas cuantas palmas para que al siguiente día, cuando llegara la Orden General, el coronel mandara al espacio las tres estrellas y en su lugar colocara la palma en los cuellos de su uniforme.

Aquella noche, hubo fiesta, gozo y regocijo en aquel cuartel y en la familia del coronel. ¡Y cómo no podría estar feliz un coronel!.

Pero el regocijo duró poco; duró lo que la luz del siguiente día tardó en barrer la oscuridad.

Hubo quienes vieron llorar como niño al coronel que la víspera ya se sentía como todo un general de brigada.

¡Qué méritos ni qué nada! En el lugar donde debía aparecer el nombre del comandante de aquel cuartel de oriente, apareció el nombre del coronel que había sacado pecho ante la mujer oficial del presidente; aquel que había negado que el mandatario tuviera un amorío con la empleada de la casa presidencial.

El coronel había reclamado su recompensa y el comandante general de la Fuerza Armada (es decir, el presidente) ordenó que lo ascendieran.

Pero ese no es el único caso. Miren el siguiente

Aquel presidente solía salir del país en un jet privado de cuyos vuelos no quedaba ningún registro. Salía del Aeropuerto de Ilopango y por allí mismo entraba.

De esos viajes solía regresar de noche. Pero tenía un inconveniente. Quienes vivieron de cerca esta historia dicen que las luces de la pista de ese aeropuerto tardaban unos 20 minutos en encender completamente y sólo personal autorizado podía encenderlas. A pesar de que en la torre de control había permanentemente un oficial de la Fuerza Aérea, este no tenía potestad para hacerlo.

Hubo una noche en que de repente, el oficial militar en la torre de control le comunicó al coronel comandante de la Fuerza Aérea, que el jet del presidente estaba por aterrizar. El coronel, para solventar el problema de encendido tardío de las luces de la pista, ordenó colocar cuanto carro estuviera en el cuartel, propios o del Estado, a lo largo de la pista con las luces encendidas.

¡Luminosa idea! Desde aquella vez ya no había de qué preocuparse porque desde la torre de control autorizaran a tiempo el encendido de las luces de la pista. Y para rematar cada recibimiento, el coronel le hacía una fiesta de bienvenida en el bar de los oficiales de aquella guarnición militar.

Llegado el momento, el coronel también se cobró todas aquellas atenciones. Le pidió directamente al presidente que lo ascendiera. Y así fue como dejó de ser coronel.

Historias como las dos anteriores hay más

Pero tal vez la primera fue cuando un coronel se presentó ante otros dos coroneles que, a diferencia de él, nunca estuvieron de baja. Quienes conocieron el caso aseguran que aquel coronel les dijo que por caprichos de alguna gente no había podido ascender a general pero que estaba de regreso y quería saber qué opinaban ellos si él era ascendido a general para ejercer el cargo al que había sido designado..

Uno de los coroneles le dijo que para el cargo no importaba el grado. Y le citó el caso del teniente coronel Óscar Osorio, quien fue presidente de la República y Comandante General de la Fuerza Armada. ¡De grado a grado y de empleo a empleo, dice la Ordenanza del Ejército!.

La respuesta del otro coronel fue distinta: Mi coronel, yo creo que usted tiene todos los méritos para ser general; creo que se lo ha ganado, le respondió.

Al cabo de un tiempo, este último coronel fue ascendido a general, mientras que el primero se quedó nada más con sus tres estrellas. Con ese grado se retiró de la Fuerza Armada.

 

“Y todos los compañeros míos que asciendan a general me los paso por…”

A finales de 2017, cuando ya se especulaba sobre los coroneles que reunían los requisitos para ser ascendidos a generales de brigada, un coronel explotó en su descontento porque a pesar de que se esmeró por ser un buen oficial, su nombre no figuraba entre los candidatos.

En una actividad militar donde se reunieron todos los comandantes de unidades, al calor de los tragos y con la incitación de otros militares de igual rango, un coronel destacado en el oriente salvadoreño se dejó filmar diciendo groserías.

El jefe militar comenzó dando su grado, nombre y cargo, luego dijo que todos los coroneles que ascendieran a general se los pasaba por… Y para rematar, uno de los compañeros de armas que lo habían convencido para que dejara constancia de su posición, lo puso en evidencia con una infidelidad marital.

El vídeo se difundió rápidamente entre militares en servicio activo como entre los ya retirados. A los pocos días, al coronel inconforme le fue retirado el mando de la brigada que comandaba, trasladándolo a una unidad sin mando de tropa.

Quienes conocen al coronel filmado aseguran que “le hicieron la camita”, una expresión salvadoreña que puede ser traducida a hacerlo tropezar para que fuera sacado de la lista de los candidatos a ascender a generales.

¿Quién garantiza que los ascensos corresponden a un debido proceso que pondera valores y atributos que distinguen y justifican el mérito al ascenso de general? Surge la pregunta ¿Son todos los generales ascendidos dignos del grado conferido?.

Felicitaciones a los nuevos generales de brigada, quienes desde el 1 de julio del presente año son parte de los oficiales destacados en la historia de la Fuerza Armada de El Salvador, quienes por ética y transparencia deben ostentar un ascenso libre de favoritismos e influencias, congruente a un reconocimiento de su vida profesional destacada… caso contrario que su conciencia los juzgue.

 

 

 

  1. SALVADOR MORAZAN 19 julio, 2018 de 4:06 pm

    Este asunto de los ascensos, viene desde el 2003.
    En el 2006, dejan abierto con la boca, por uno que no tenia capacidad
    En el 2007, ascienden a los Aprosofo
    En el 2008, una mezcla de compadres, aprosofa y traición.
    Pero a partir del 2009, el ascendido claramente era de la nueva argolla. Cercanos al actual ministro, propuestos por el PC o las FPL, o encubridores del señor asilado. No méritos sino por favores recibidos.

    No se quede así, no pregunten por los actuales pregunten por aquellos coroneles que merecían ascender, por su trayectoria desde cadete y no los ascendieron por no ser parte de la argolla y no prestarse a lo que el mando les ordenara. No sólo en esta década sino en el lustro de Saca.

    El ensayo se queda corto, mi Coronel el del vídeo era de la 5ta Brigada y con o sin la cama, no iba ascender. Pues los que ascendieron estaban bien allegados al señor ministro
    Desde su llegada hay descontento y saben que para ascender a general, no es por mérito es por hacer lo que él diga y él les recompensa con ese grado.

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  2. Buenísimo articulo!! siempre he pensado que la FAES y todas sus dependencias han dejado mucho que desear en cuanto a la administración y gestion de los recursos asi como en la transparencia de los ascensos y demás casos polemicos como por Ej. el impago de las pensiones de sus mismos empleados, el tema de medicamentos de sus farmacias, etc. hay mucha tela que cortar en este tema de los militares comenzando desde el ministro de la Defensa Nacional.

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    1. Jorge Beltrán Luna 19 julio, 2018 de 7:51 pm

      Gracias por tu comentario, Raúl

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  3. Hay un malestar dentro de la institución y parte del sistema corrupto al más alto nivel,se aprecia el resultado desde que un Cnel es ascendido a general habiendose finalizado su proceso, pero los empleados políticos lo ascienden y luego en ese proceso de tregua hasta un religioso le iban a ascender al siguiente grado, mi pueblo sufre por falta de conocimiento.
    Quien esté libre de pecado que …..
    Pueblo despierta.

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  4. […] Tal afirmación la hace el funcionario a menos de seis meses de que afirmara que El Salvador estaba viviendo un conflicto de baja intensidad ocasionado precisamente por el accionar de las pandillas, grupos terroristas con los que policías y militares estaban sosteniendo un promedio de tres enfrentamientos armados al día. Munguía Payés: El Salvador afronta un conflicto de “baja intensidad” […]

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