Embajadora de EE.UU.: Hay que preguntarse cómo hizo un funcionario público para comprar una finca de café, un auto de lujo, un rancho de playa…

En buen salvadoreño, la embajadora Manes, en el discurso que dio en la Conferencia “Combate a la Corrupción y Lavado de Dinero”, nos anima a los salvadoreños a “espantar al perro antes de que se orine”, es decir, que en vez de indignarnos cuando ya los funcionarios o empresarios deshonestos se han robado el dinero y que a pesar de ser procesados penalmente no se puede recuperar la plata, debemos prevenir, advertir a las autoridades de las irregularidades que vemos en nuestros gobernantes y funcionarios. A continuación reproducimos de forma íntegra el discurso. El texto en corchetes y sombreado es nuestro.

Esta mañana estamos reunidos con un distinguido grupo de tomadores de decisiones de diferentes sectores, incluyendo entre ellos el sector bancario. Un sector que es de suma importancia para mejorar los prospectos económicos del país. Espero que puedan reconocer el rol tan importante que ustedes juegan para para fomentar la inversión en industrias de crecimiento, analizar las perspectivas económicas y por supuesto combatir la corrupción. Esto significa que el sector bancario también tiene una gran responsabilidad de asegurar que su influencia se utilice para beneficiar a El Salvador.

La corrupción  y el lavado de dinero son los obstáculos principales para la buena gobernanza y el desarrollo de un país. Dañan la confianza pública en el gobierno, interrumpen el estado de derecho, socavan gravemente el clima de negocios y la confianza en la integridad del sistema financiero y limitan el crecimiento económico.

[En el caso de malversación de fondos públicos  por parte del expresidente Antonio Saca y Mauricio Funes, los bancos nacionales no informaron sobre operaciones sospechosas porque, al menos en el caso Saca, éste dijo en su confesión judicial que les pidió no hacer muchas preguntas sobre los movimientos bancarios].

El costo de la corrupción es exponencial, porque no se trata solo del dinero que desaparece, sino también de todas las necesidades que no se solventan y las consecuencias que estas necesidades no cubiertas tienen en una población vulnerable.

En casos recientes de corrupción involucrando altos funcionarios de gobiernos pasados, se estiman que se perdieron alrededor de 650 millones de dólares. El déficit presupuestario de este año ascendió a 350 millones de dólares, monto que  El Salvador tuvo que cubrir con un préstamo del BID y que el país pagará intereses por los próximos 20 años. Esto significa que si el país hubiera podido evitar estos actos de desvío, habría sido capaz de reducir o eliminar su déficit presupuestario por más de un año. Además tiene efectos a largo plazo. Por las próximas 2 décadas, El Salvador ya tiene una parte de su presupuesto comprometido con el cual no podrá contar porque está pagando una deuda.

Estos cientos de millones es dinero que el país necesita para sus funciones básicas, para servicios de salud, educación y seguridad. Yo no les tengo que decir la situación precaria de los hospitales públicos. No hay camas en el Hospital Rosales, los hospitales de la red nacional no tienen medicinas.

La construcción del nuevo Complejo Hospitalario Rosales requiere de 80 millones de dólares. Con 650 millones de dólares se pudiesen haber construido 8 hospitales más.

Cuando hablamos del costo de la corrupción no nos referimos al dinero, sino a las consecuencias que la ausencia de este dinero provoca en el tejido de la sociedad.

[Muchos salvadoreños destilamos indignación en las redes sociales al saber cuánto dinero público fue utilizado para amasar fortunas, costearse un tren de vida cargado de lujos, pero no reparamos en todas las obras de infraestructura que se dejaron de construir en beneficio de todos los salvadoreños]

Hay que dejar claro que el tipo de corrupción que le permite a una persona robar millones de dólares de fondos públicos, es una corrupción endémica, sistematizada, en donde todos los puntos de seguridad fallan. Esto no se trata de un par de personas evadiendo la ley, se trata de un sistema diseñado para ocultar un fraude que involucra miles de personas tras la burocracia, la ineficiencia, y la falta de transparencia.

[En su confesión judicial, el expresidente Saca dijo que vio la oportunidad de malversar fondos públicos cuando notaron que a la Corte de Cuentas de la República sólo le interesaba percatarse de que  hubiera un documento que respaldara un gasto, sin escudriñar si tal o cual bien o servicio en realidad se había comprado]

Hay cinco áreas claves para romper con el ciclo de la corrupción.

En primer lugar, hay que poner fin a la impunidad. Hay que demostrar que todos los que rompan la ley serán penalizados. Demostrar que abusar de las debilidades institucionales tiene consecuencias. Como he dicho, si robas de la gente, vas para la cárcel.  Y los ciudadanos deben tener confianza que el sistema lo haga difícil ser corrupto, y que las instituciones van a responsabilizar los que deciden tomar este camino. Este es el primer paso que debe tomarse para recuperar la confianza de los ciudadanos.

[Las redes sociales evidencian que muchos salvadoreños exigimos justicia sólo para aquellos que son contrarios a nuestra opción política y atacamos a las instituciones que se atreven a señalar la corrupción de políticos que nos han hecho un favor personal, tal vez consiguiéndonos un empleo o de quien esperamos que nos beneficie en un futuro].

En segundo lugar, se tiene que reformar la administración pública y la gestión financiera.

El Salvador se encuentra en un momento propicio para avanzar en este punto con la Ley de la Función Pública. Si se aplica adecuadamente, se demostraría que El Salvador puede tomar medidas positivas para combatir la corrupción y fortalecer las instituciones públicas. Se establecerían normas para la selección y el ascenso basadas en el mérito de los empleados del sector público y aumentaría la transparencia del servicio público. Un cuerpo profesional de empleados públicos es menos susceptible a tolerar o involucrarse en la corrupción, y es más probable que informe sobre presuntos actos ilícitos, que el personal designado por razones políticas.

[Muchos sindicatos, políticos o actuales funcionarios se oponen a que haya una Ley de la Función Pública porque ello conllevaría una regulación en las contrataciones de personal y/o enmendar la disparidad que hay en la asignación de sueldos, como por ejemplo, que un motorista o un ordenanza de una institución pública gane más que un médico o un agente policial].

Los gobiernos son entes administradores de fondos públicos, del dinero de sus ciudadanos, y estos fondos se utilizan de forma eficiente o se desperdician, y en el caso de la corrupción, simplemente desaparecen. La implementación efectiva de nuevas y sólidas medidas para combatir la corrupción, el lavado de dinero y el terrorismo fortalecerá el sistema financiero y ayudará a atraer capital a El Salvador.

En tercer lugar, hay que promover la transparencia y el acceso a la información. Todos los ciudadanos tienen derecho de saber cómo y en qué se están usando sus impuestos, para saber si verdaderamente se están solventando sus necesidades.

[La ocultación de información es un indicio clave de que las actividades de una institución pública no marchan de manera transparente. Solicitar o imponer reserva a un proceso judicial sin que la Fiscalía o un juez lo fundamente, sino de manera arbitraria, suele servir a veces para ocultar nombres de funcionarios o empresarios corruptos. Igual sucede cuando una institución pública impone reserva a determinados datos; ejemplo: reserva a los viajes del expresidente Funes y del exfiscal Luis Martínez, ambos atados a procesos penales].

En cuarto lugar, hay que empoderar a los ciudadanos. Combatir la corrupción sistemática requiere la cooperación de todos los ciudadanos, de todos los sectores, y todos los salvadoreños tienen el derecho y la obligación de exigir a su gobierno una rendición de cuentas.

Y por último cerrar las lagunas legales a nivel internacional. La actividad delictiva a menudo se extiende a otros países: los réditos de la corrupción y otras actividades ilícitas obtenidos en un país se invierten en otro y las empresas legítimas pueden utilizarse como fachadas para actividades ilícitas.

[En El Salvador flota información de que ciertos funcionarios (sin ser empresarios y sin haber ejercido un oficio o profesión en su vida) tienen ingentes inversiones en países de la ex Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, en empresas offshore, cuentas bancarias en paraísos fiscales, etc].

Los gobiernos deben salir al paso para contrarrestar las estructuras y estrategias delictivas que establecen las pandillas para lavar dinero. Esto puede ser un problema en las zonas fronterizas pero no debe ser excusa para entorpecer los procesos aduaneros.

Estas cinco áreas claves se tienen que trabajar simultáneamente, para debilitar las redes de corruptos, de crimen organizado y promover un estado de derecho sólido.

No se puede negar que El Salvador ha dado algunos pasos importantes en el combate contra la corrupción. Como la aprobación de las reformas a la Ley Orgánica de la Fiscalía General de la República para fortalecer la independencia de la Unidad de Investigación Financiera, por ejemplo. Y la ley de mejora regulatoria que estará en la mesa de la Asamblea dentro de pocos días también representa una oportunidad para el progreso.

Otro logro son los grandes casos de corrupción que están siendo procesados, entre ellos casos de ex presidentes. Una condena le da a El Salvador la oportunidad de pasar la página sobre una historia de corrupción y escribir un nuevo capítulo en donde esta no se continuará tolerando.

Sin embargo, estos logros son frágiles. Existen todavía eslabones débiles en la cadena de la justicia, y no es suficiente sólo decir que ya no se tolerará la corrupción, hay que tomar acciones concretas que garanticen la transparencia de las instituciones y que castiguen a todos aquellos que rompan las reglas.

El Salvador tiene la oportunidad de ser un líder en esta área, y de establecer el estándar en la región. Para lograrlo hay algunos aspectos que deben considerarse.

El diálogo entre el gobierno, el sector privado y las instituciones financieras es clave. Deben trabajar juntos. Todas las entidades gubernamentales relevantes como la Fiscalía General de la República, la Superintendencia del Sistema Financiero y la Corte Suprema de Justicia deben estar plenamente comprometidas. La lucha contra la corrupción y el lavado de dinero requiere de estrategias efectivas para procesar y llevar ante la justicia a los presuntos responsables, incluido un fuerte apoyo para las funciones de la Fiscalía General.

Sin embargo, la aplicación de la ley debe ser la última línea de defensa en la lucha contra la corrupción. La acción de la Fiscalía debe ser el último recurso. Lo mejor es la prevención del delito. Eso tiene que ver con el fortalecimiento de las otras instituciones que puedan prevenir los actos de corrupción.

Estamos viviendo un momento importante. Recién estamos mirando en las noticias una condena de un ex-presidente de este país. Ahora la población está indignada con el nivel de corrupción pero también tengo que preguntar ¿dónde estaba toda esta indignación hace quince años? ¿Hace doce años? ¿Hace diez años? ¿Hace cinco años?

Esta indignación sobre cómo miles de personas sabían sobre lo que estaba pasando en este país. Es un país pequeño, en donde habían movimientos de este monto de dinero. Esto no es un secreto de estado. No era un secreto de estado. Habían miles de personas disponibles de mirar en la otra dirección sabiendo lo que estaba pasando en este país. Y ahora tenemos la indignación. Ustedes tienen la oportunidad de utilizar este momento para fortalecer todas las partes de sus instituciones.

[En buen salvadoreño, la embajadora Manes insta a los salvadoreños a “espantar al perro antes de que se orine”, es decir, que en vez de indignarnos cuando ya los funcionarios o empresarios deshonestos ya se han robado el dinero y que a pesar de ser procesados penalmente ya no se puede recuperar la plata, debemos prevenir, advertir a las autoridades de las irregularidades que vemos en nuestros gobernantes y funcionarios].

Hoy en día cuando viajo a diferentes partes de este país, escucho que un funcionario público recién ha comprado una finca de café en tal pueblo. ¿Cuál es la pregunta que llega a la mente? ¿Cómo consiguió un funcionario público esta cantidad de dinero para comprar este terreno? ¿Por qué no estamos haciendo esta pregunta hoy en día? En vez de esperar quince años más adelante, y depender únicamente de una parte de su sistema judicial, que prácticamente tiene toda la responsabilidad para todo este país. La fiscalía es solamente una parte de su sistema de justicia. ¿Qué pasa con todas las otras partes del sistema?

¿Dónde están las banderas rojas que están diciendo: esto es un problema.? Deberíamos preguntar por qué esta persona está comprando este coche de lujo. O esta casa en la playa. Pero miles de personas están dispuestas a participar de una forma en esta venta. No se puede. Si quiere cambiar su país y seguir adelante el momento es ahora y está en sus manos.

De nuestra parte de los Estado Unidos podemos ayudar, podemos acompañar, podemos darle a la fiscalía las mejores herramientas para buscar el dinero. Pero estamos hablando quince años después, doce años después. El dinero ya se fue. El momento es la prevención. Prevenir que los funcionarios públicos tengan la posibilidad de hacer eso. De decir cuando alguien está comprando un terreno en un lugar: mire, yo tengo que preguntar de dónde consiguió el dinero.

El momento es ahora, si no, vamos a estar diez años adelante en la misma situación. Mirando atrás con todos los bancos tratando de encontrar los archivos y tengo que agradecer a los bancos porque si lo están haciendo, cuando la fiscalía pide información y los documentos de hace quince años, doce años, diez años. Es una cantidad de gasto de personas buscando todo estos documentos que a veces están en depósitos, en archivos, en papel. Buscando todos los documentos que la fiscalía está pidiendo y después que ustedes están enviando decenas de cajas de documentos, ¿qué pasa al otro lado en la fiscalía? Hay decenas de personas que están revisando cada uno de los documentos, tratando de conectar la información. Eso es una cantidad de labor de las personas invertido en una parte que sí es bien necesaria, pero también este nivel de inversión debería de estar en la parte de la entrada del proceso, de prevenir la corrupción. En vez de esperar diez años después. Pero la mayoría no está y ya perdieron este tiempo para invertir en sus escuelas en sus hospitales y en otras partes de su país.

Entonces estoy aquí para pedir su compromiso, su compromiso de mirarse al espejo y pensar qué más podemos hacer cada uno de nosotros. Qué más puede hacer cada una de las instituciones de este país. Ahora se está publicando básicamente un fraude del cual tenemos todos los detalles de cómo estaban logrando desviar dinero de este país Necesitamos estudiar eso, y asegurar que todo este proceso que le permitía a personas robar millones de dólares de este país ya no exista. Para asegurar que todo este proceso que de una manera está facilitando el desvío de este dinero a otros propósitos que estamos cerrando cada uno de estas posibilidades. De prevenir la situación que hoy en día enfrentamos y de parte de los estados unidos estamos a su lado, pero también creo que todos pueden entender un poco de frustración que estamos invirtiendo tanto en este país, y manejamos directamente el dinero de los Estados Unidos, de la gente, de los impuestos. Pero sabiendo que del otro lado de la puerta está saliendo una cantidad de dinero de una forma ilegal. No nuestro dinero, porque lo cuidamos.

Pero puede imaginar si hubiésemos tenido esos 650 millones de dólares, más la ayuda internacional, qué país tendríamos hoy.

Esa es la responsabilidad de todos.

Este nivel de indignación que la población tiene con la corrupción, que cuando estoy viajando estan diciendo estoy harto de la corrupción. Este nivel de indignación lo necesitamos usar para algo positivo para todos. De hacer todo lo que podemos para cerrar la posibilidad que todavía esté ocurriendo. Pero ustedes tienen una gran oportunidad, ahora es el momento, ahora es el momento de pasar la página y crear el país que ustedes quieren para sus familias y también para las próximas generaciones.

Muchísimas gracias.

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