¿Quién filtró los detalles sobre los restos de la policía Carla Ayala?

Un empleado de Casa Presidencial hizo circular en un grupo de WhatsApp, detalles sobre los restos de la agente, según periodistas que pertenecen al grupo Prensa Seg, pero fue la Policía la que recibió los reproches por el manejo mediático del caso.

A muchos periodistas sorprendió la celeridad con la que trascendió en una red social detalles sobre la recuperación de los restos óseos de la agente policial Carla Mayari Ayala, quien llevaba más de ocho meses de estar desaparecida luego de una celebración de fin de año en las instalaciones del disuelto Grupo de Reacción Policial (GRP).

Sorprendió no solo por la precisión de los detalles de un texto que algunos medios de comunicación retomaron atribuyéndoselos a la Policía Nacional Civil (PNC) sino porque la misma Policía se había mostrado exageradamente celosa en evitar que los periodistas se aproximaran a la tumba clandestina.

La Policía colocó cinta amarilla a lo ancho de la calle principal del caserío Los Ríos a más de un kilómetro de distancia de donde se dejaba la calle de tierra y se internaba por una vereda para llegar a la loma donde estaban otras cintas amarillas circundando la fosa.

Un inspector de apellido Santamaría interrogó por varios minutos a unos periodistas que se atrevieron a caminar por donde no había cinta amarilla para llegar lo más cerca posible y lograr hacer algunas imágenes.

En pocas palabras, la Policía obstruyó el derecho a la información de los salvadoreños al obstruir el trabajo periodístico.

Sin embargo, a la mañana siguiente, un texto de seis párrafos informaba que en los hallazgos realizados en la exhumación se había encontrado indicios que confirmaban que los restos eran los de Carla Ayala.

“En la entrevista con la madre de Carla Ayala se ha confirmado que las prendas pertenecían a la agente policial y que ella había sufrido una fractura y le había sido colocada una platina”, rezaba el tercer párrafo.

No obstante, en ninguno de los seis párrafos se mencionaba que aquel texto fuera un comunicado oficial de la Policía Nacional Civil. Es más, en el texto tampoco se hacía mención a esa institución. Y en las cuentas institucionales que la PNC tiene en Facebook y en Twitter tampoco fue publicada.

Pero ¿si no era un boletín oficial, por qué los periodistas atribuyeron esa información a la PNC?

La respuesta que algunos periodistas consultados dieron sin rodeos fue que el texto fue difundido en un grupo de WhatsApp que administra Carlos Argueta. El grupo que aglutina a más de 250 miembros, según los consultados, se llama Prensa Seg.

(José) Carlos Argueta es, de acuerdo con el Portal de Transparencia, un empleado de Casa Presidencial, específicamente de la Secretaría de Comunicaciones. En el cargo que desempeña, en la página electrónica solo se lee: Dirección Nacional de Medios.

De acuerdo con fuentes policiales, Argueta es quien maneja las comunicaciones de todo el aparato de seguridad, esto es, Ministerio de Seguridad, PNC, Dirección General de Migración y Extranjería y la Dirección General de Centros Penales.

Se intentó obtener la versión de Argueta llamándole y enviándole mensajes por WhatsApp al teléfono con el que aparece registrado en el grupo Prensa Seg y al número que le aparece asignado según la Portal de Transparencia. Sin embargo, no contestó ninguna llamada y en el primer número sólo dejó en visto el mensaje.

 

El sitio https://www.transparencia.gob.sv indica que Carlos Argueta es empleado de Casa Presidencial y su puesto es director nacional de medios.

El sitio https://www.transparencia.gob.sv indica que Carlos Argueta es empleado de Casa Presidencial y su puesto es director nacional de medios.

Carlos Argueta es un excomandante de la guerrilla de la cual surgió el partido FMLN. Durante el conflicto armado, era conocido como Comandante Chiquito y fue parte del equipo de la clandestina Radio Venceremos. Era parte de la agrupación Ejército Revolucionario del Pueblo.

Es posible que por eso en su currículum, según Portal de Transparencia, haya escrito que su experiencia laboral data desde el 2002, a pesar de que su edad podría rondar los 60 años.

Reproches para la Policía

Un día después de que Argueta filtrara en nombre los detalles encontrados en la fosa clandestina y que periodistas atribuyeran a la PNC, el Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana (Idhuca), montó una conferencia de prensa en la cual reprochó el manejo mediático que la institución policial había dado al caso, además de desmentir sobre la presencia de la madre de la víctima en el lugar de la exhumación.

“Nos ha molestado el modo muy poco responsable de la Policía de dar la noticia. Más centrada en el show, más centrada en el protagonismo, más centrada como en el gran éxito”, criticó el director del IDHUCA, José María Tojeira, ante periodistas.

“Hasta que no exista una prueba científica no podemos asegurar que es Carla Ayala. Creemos que no es justo para la familia ir haciendo especulaciones”, agregó Arnau Baulenas, abogado del Idhuca, quien estuvo presente cuando extrajeron los retos de la policía.

Esa era una de las preguntas que se le haría a Argueta ¿por qué dijo que en una entrevista con la madre de Carla, ella había dicho que las prendas encontradas eran las de su hija y que también había asegurado que su hija sufrió una fractura en el brazo derecho y que por eso le habían colocado una platina con tornillos?. También se le preguntaría  si en algún momento él, en el chat, había dicho que esa información era oficial, es decir, de la PNC.

El Idhuca no fue la única institución que reprochó a la Policía el manejo mediático que se había hecho del caso; la Fiscalía General de la República (FGR) también calificó de impertinente la revelación de detalles y la afirmación de que los restos eran de Carla Ayala, sin tener la certeza científica de que así fuera.

Al final de cuentas, la información que Argueta divulgó no estaba errada, pero el Idhuca señaló de una falta de respeto a la familia de Carla, la forma en que “la Policía” había manejado el caso para agenciarse un crédito de héroes por el hallazgo de sus restos cuando el presunto asesino, Juan Josué Castillo Arévalo, agente del GRP, aún no ha sido capturado.

Esta semana, tras la confirmación científica, Carla fue sepultada por su familia. Pero la policía tiene aún una tarea pendiente: la captura del sospechoso y desarrollar una investigación sólida contra él y contra quienes se volvieron sus cómplices permitiéndole que se robara un auto policial en el que transportó el cadáver para luego ocultarlo.

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