Así vivió el teniente Manuel Gálvez el inicio de la ofensiva guerrillera de noviembre de 1989

Dos días antes de que la ofensiva guerrillera comenzara, este oficial estaba en el volcán de San Vicente o Chichontepec, con la Cuarta Compañía del Batallón Belloso… En cuestión de horas fue transportado hasta la sede del batallón y al siguiente día ya estaba en combate contra la guerrilla del FMLN…

Recordando hechos del día 9 de noviembre de 1989, dos días antes que nos enfrentáramos a una embestida terrorista del día 11 de noviembre de ese mismo año.
Me encontraba al mando de la Cuarta compañía del BIRI (Batallón de Reacción Inmediata Ramón) Belloso en las faldas del volcán Chichontepec, San Vicente, en las cercanías de la finca Peña Grande en los alrededores del cantón El Chile.

Teníamos 72 horas sin ningún combate con el enemigo, que para esos días era raro; de repente, como a las 18:30 o 19:00 horas (6:30 o 7:00 p.m.) el radiooperador me dice: mi charly hay un mensaje para usted, dice que es de urgencia.

Yo me encontraba descansando, recostado sobre un manojo de zacate con el sombrero sobre mi frente; solo le dije : leémelo y te dormís. No creo, me respondió; el mensaje dice: sírvase iniciar movimiento al recibo se la presente, hasta alcanzar hospital regional de Zacatecoluca a mas tardar a las 00:01 horas, para recibir nuevas instrucciones. Será transportado para alcanzar sede del batallón.

El mensaje era de distribución Capricornio; eso quiere decir que era para todas las unidades que nos encontrábamos operando en toda la zona del volcán Chichontepec. En ese momento iniciamos el movimiento hasta llegar al hospital Santa Teresa; llegamos a las 23:00 horas (11:00 p.m.). Dormimos un rato mientras llegaban las demás unidades.

02:00 horas del día 10 embarcamos y nos trasladamos a Ilopango, sede del batallón; una reunión con nuestro comandante, teniente coronel Orlando Carranza, a quien apodaban Ojo Rojo, cuyo indicativo (nombre de batalla) era Franco, nos instruyó estar alertas porque en cualquier momento los terroristas del FMLN iban iniciar una ofensiva de gran envergadura en la capital.

Directamente, Franco, mi comandante me dice: Chungo (ese era mi indicativo) a las 06:00 (6:00 a.m.) te quedas en la cancha en alerta con toda tu unidad, que tu gente se haga aseo personal, a las 04:00 horas llegate el COT (Centro de Operaciones Tácticas, un espacio de planificación con acceso restringido, que toda guarnición militar tenía), con todos tus mandos, para recibir nuevas instrucciones.

Enterado, fue mi respuesta. Y así con todos mis oficiales recibimos la orden de iniciar movimiento motorizado a partir de las 17:00 horas (5:00 p.m.) hasta alcanzar las instalaciones de la Academia de Seguridad Pública, donde actualmente es la Escuela Militar.

Mi misión era tener dos agrupaciones para reforzar la defensa de dicha academia, destruir el avance de las fuerzas terrorista hacia el complejo militar y reforzar la Cetipol (escuela de la Policía Nacional) en Santa Tecla, en caso necesario.

Llegamos como a las 18:00 horas (6:00 p.m.); lo primero que hicimos fue coordinar con oficiales de la Academia, el sistema de seguridad. En esa reunión, lo primero que me pregunta el jefe de servicio: ¿mire comando, quiere una tacita de café?. Sí, claro, gracias; me caería bien porque no hemos dormido toda la noche, ni el día, añadí.

 

Aún durante una operación militar, siempre había tiempo para una fotografía. Aquí una patrulla del Batallón Ramón Belloso.

Aún durante una operación militar, siempre había tiempo para una fotografía. Aquí una patrulla del Batallón Ramón Belloso.

Estábamos sentados frente a la mesa del comedor de oficiales, cuando una detonación muy fuerte al norte del edificio nos hizo tirarnos al suelo; sonó la la alerta. Y en ese momento se inició un combate con mucha intensidad.

Uno de mis oficiales que se encontraba en la zona era Mago (sólo recuerdo que era de apellido Martínez) y éste  me informa: estamos bajo un fuerte ataque, tengo un soldado herido, este salió del perímetro se fue a cagar en la cabeza de un terengo (guerrillero) y al sentir la caca… hubo lucha cuerpo a cuerpo; el terengo saco un bloque explosivo y los dos están heridos, el soldado es grave y el terengo tiene una pata cortada, está capturado.

Así comenzó este primer enfrentamiento; amanecimos aventando balas en todo el perímetro y toda la noche.

Pero siempre hay historietas que pasan. Una de esas es la siguiente:

A unos diez minutos de haberse iniciado ese combate, eran como las 18:15 horas (6.15 p.m.), de las gradas del edificio venían bajando tres chicas en ropas menores; biquinis vestidas solo con unos biquinis azules y rojos, casi desnudas, un poco asustadas y llorando.

Mira mi amor –decían– qué hacemos, qué está pasando, por qué tanto soldado; y esos cohetes qué son.

Detrás de ellas venía un capitán con un tono algo agresivo, se le notaba el alcohol en la sangre, también en ropas menores; sólo lo cubría una bata. Este capitán me dice: mire oficial, usted sí la ha regado, usted esta en nuestro perímetro sin coordinar; sus unidades se están dando en la madre con los guardias y la policía.

En lo personal me sorprendió y le contesté: usted esta borracho y no sabe lo que dice, disculpe que le estamos entorpeciendo su fiesta de nalgas pero estamos en pleno combate, una ofensiva terrorista acaba de iniciar y usted ni se da cuenta.

En ese momento nos cayó un (cohete) RPG-7 en el techo que rompió todo el techo pero no causó daños personales. El capitán salió por unos pasillos junto a sus novias y ya no supimos de él.

Eran las 22:00 (10:00 p.m.) cuando otra vez mi radiooperador me dice: tiene una llamada de Franco, quien era el comandante del batallón, y me dice: mira Chungo, estate pendiente; Charro se quiere comunicar contigo, es de una misión muy importante que te quiere dar, así que tienes que ponerte trucho con él. Enterado, fue mi respuesta.

Charro era el coronel René Emilio Ponce, en ese momento Jefe del Estado Mayor Conjunto de la Fuerza Armada. En esos momentos casi no se escuchaba por las fuertes detonaciones de todo tipo de armas en los combates.

Exactamente a los diez minutos 22:10 p.m. recibo la llamada de Charro y dice: mira Chungo, ponete buzo, estás en combate con el esfuerzo principal del enemigo, quiere tomarse el complejo militar, tienes que ser fuerte y te felicito porque hasta el momento no han podido pasar de ahí, pero necesito que tu vayás con una agrupación, saca una de las que están en combate de tus unidades y te dirijas a la colonia Escalón. Están atacando la casa del señor Presidente, se sabe que lo quieren secuestrar junto a su familia para tomarlos como rehenes y utilizarlos como medidas de compensación.

Eso quería decir que lo querían secuestrar para tener a alguien para utilizarlo como negociación en el marco de la agresión terrorista.

Puse en alerta a los demás oficiales sobre la orden recibida. A como pudimos, desprendimos una sección de combate, aunque debilitamos la defensa de las instalaciones, pero confiaba en la capacidad del oficial que quedaría al mando de la otra agrupación quién era el Mago, un oficial muy aguerrido.

También puedes leer:

Comandos del Atlacatl ¿llamados a proteger la cúpula militar o designados para ejecutar una masacre?

Iniciamos el recorrido por donde hoy es la avenida Masferrer Sur y llegamos a las orillas de la Escalón; no tuvimos mayor problema para llegar pero en la entrada habían barricadas, los terroristas se habían parapetado con todo tipo de armas; tenían muchos vehículos volcados (hasta camiones) por cierto, unos carros eran de lujo, y empezamos un combate que no hayamos donde meternos porque la cubierta en ese lugar era escasa.

En ese momento un clase (elemento de tropa con grado de cabo o sargento) me dice: Charly he logrado llegar a una pequeña esquina, tengo a la vista la barricada, los terengos se mueven como ratas en una madriguera, son muchos, y nosotros estamos en desventaja porque los muros de la calle nos dejan al descubierto.

— ¡Sólo hay una solución!

— Esa es la que quiero, le dije.

— Mándeme todas las armas de apoyo, que un solo bombazo les voy a poner y así ustedes se avientan de uno solo hasta tomarse la barricada, me dijo el Venado, indicativo del sargento Belloso.

— Ok, ahí te llegan, le respondí.

Le mandé el fusil 90 mm. dos lanzagranadas M79 y un lanzagranada que se les había decomisado a los terengos. Por cierto era con cartuchos que parecían del mismo calibre de la ametralladora Punto 50, que las puntas eran de colores, sobre todo azules, pero hacía un estruendo que uno quedaba loco por la explosión. Éste se les había decomisado una hora antes a los terengos, cerca de la Academia.

Fueron cinco armas de apoyo que se utilizaron para romper el cerco; así también se utilizaron dos ametralladoras M-60. Fue así que el Venado me informa que iba a iniciar el ataque, que estuviéramos buzos, que una vez escucháramos el bombazo, se iniciara un ataque de asalto.

Al momento del bombazo se vio como que una bola de fuego salio de la tierra; como unos diez carros de lujo salieron  volando. Así aprovechamos para tomarnos por asalto la barricada; fue el paso más importante para llegar a la casa del señor Cristiani que estaba como a tres cuadras.

Estábamos como a unos 100 metros cuando se escuchó una explosión muy fuerte. Los terroristas habían volado con explosivos el portón de la casa del Presidente, pero la regaron porque no pudieron hacer el secuestro. Y fue así como rescatamos a la señora Margarita de Cristiani, quien fue trasladada en una tanqueta hacia el Ministerio de Defensa; el señor Cristiani no se encontraba en esa casa.

Luego de hacer el reporte de esa situación me ordenaron regresar a unirme con el resto de mi compañía. En toda esa noche los resultaron fueron ocho terroristas muertos y un capturado; de mi unidad, un soldado herido que fue trasladado al hospital por la mañana. Así mismo evitamos que los terroristas avanzaran hacia el complejo militar.

Al estar nuevamente en las instalaciones de la Academia, uno de mis hombres del grupo de mando, se había unido a una sección que se encontraba en un bosque al oriente de la Academia. Estábamos en pleno combate, eras las 10:00 a.m. del 12. Un soldado a quien yo le llamaba Pijuyo me dice: mire lo que traigo, nos dimos verga con unos terengos en plena calle, le quite este aparato que no sé qué es.

Era un lanzacohete RPG ruso; aún tenía la granada metida en el apagallamas, por lo que le dije: quitá esa babosada de entre nosotros y anda a dispararla a donde se te ocurra. Pero el muy menso solo se retiró unos 50 metros, y apuntaba con el rebufo (la parte trasera) hacia delante y con la trompetilla de la granada hacia nosotros.

Lo alcancé a ver cuando la disparaba y la granada del RPG iba hacia nosotros. ¡Cúbranse! grité.  La granada explotó en la pared del edificio haciendo un orificio como de 30 centímetros que nos dejó sordos; sin embargo, gracias a Dios no hubo bajas. Eso pasa cuando se desconoce el uso se las armas que ni el Ejército tenía en ese momento

Un oficial de Caballería me informó por radio que venia por el lado oriente, tenia a su mando cuatro tanquetas con las que nos reforzaría por el lado suroriente para aliviar presión del combate por ese lado. De esa forma los terroristas empezaron a huir para el lado de El Picacho. La situación se fue normalizando.

Poco tiempo después llegó a mi posición un oficial del CEBRI (Centro de Entrenamiento de Batallones de Reacción Inmediata) del BIRI (Batallón de Reacción Inmediata) Atlacatl y me informa que había recibido órdenes de quedarse en esas instalaciones y que mi unidad iba recibir una nueva misión.

La noche del 14 de noviembre me ordenaron concentrarme en la Escuela Militar, donde hoy es el CODEM, para después dirigirme para Soyapango.

El día 15, un vehículo Reo (camión Magirus Deutz) llega a mi posición para abastecerme de rancho (alimentación), munición y agua. Momentos después llegaron cuatro más de esos vehículos para transportarnos a la altura del hospital Lamatepec, en Soyapango.

Ahí entramos a la zona de Soyapango, específicamente a las colonias Los Santos 1 y Santos 2… Pero esa es otra historia de la que más adelante escribiré.

* Este es el relato del teniente coronel (retirado) Manuel Gálvez, quien para cuando el FMLN lanzó la ofensiva, era teniente, comandante de compañía del Batallón de Reacción Inmediata, General Juan Ramón Belloso.

  1. Interesante hidtoria, héroes de nuestea gloriosa Fuerza Armada, defendiendo la institucionalidad de la república

    Me gusta

    Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: